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Juneau. Capital de Alaska.

Juneau, con 30.000 habitantes, es la capital de Alaska y la más importante junto con Anchorange. Es de las pocas ciudades en el mundo que debe su nombre, desde su fundación en 1.881, al minero Joseph Juneau desplazado hasta allí como consecuencia de la fiebre del oro. Situada sobre la costa, se encuadra en la parte final del canal Gastineau y que sepáis que solo podréis acceder a ella bien por barco o por avión. Hicimos parada, pues la fonda ya estaba asegurada en el barco, a las 7 de la mañana. Ya llevábamos horas suficientes de sol, pues por estos lares amanece a las 4,30 de la madrugada.
Canal Gastineau
La llegada a la ciudad, cruzando lentamente el canal Gastineau ofrece unas vistas impresionantes. De hecho toda Alaska, vista desde la costa y deslizándose por su pasaje interior, ofrece la misma visión. Según vamos camino del norte, que no quiero caer en la incorrección de decir subir o bajar, tenemos la costa continental a la derecha y, a la izquierda, una sucesión continua de islas de diversas y variadas dimensiones que nos ofrecen a la vista una vegetación verde, fundamentalmente pinos, de gran densidad. De hecho, desde la misma cota de mar hasta la cima, los árboles cubren la totalidad de la superficie; si encima ésta, en su parte más alta, se encuentra nevada a pesar de ser el mes de junio, pues mejor que mejor. Es así como el sueño de mi querida ciudadana y compañera viajera se está haciendo realidad.

Nada más arrivar a puerto nos encaminamos, esta vez con excursión organizada por el barco aunque se puede hacer por tu cuenta, a visitar el glaciar de Mendenhall. Se encuentra al norte de la ciudad, a unos pocos 15 km. de distancia. Se llega al centro de visitantes para desde allí, a pie, tomar un sendero perfectamente señalizado hacia el glaciar y su espectacular cascada. Un tranquilo paseo de unos veinte minutos –sin contar las paradas para las fotos- y nos topamos a una escasa distancia de 200 metros del maravilloso glaciar. Tuvimos suerte y el sol salió tímidamente con lo que pudimos apreciar mejor la tonalidad azul del mismo y como,
desgraciadamente, bloques de hielo se desprenden para flotar sobre el lago Mendenhall. A su derecha, la imponente cascada de Nugget (Falls Nugget), que con sus más de 100 metros de altura te hace sentir en tu piel la grandiosidad de esta región. La vuelta la hicimos por otra de las vertientes del sendero, ya de regreso al centro de visitantes. Inmersos en pleno bosque, donde el humus que cubre los árboles y el propio suelo tiene un grosor de tres dedos, puedes escuchar tanto los cantos de los pájaros o, incluso lo que es mejor, el propio silencio solo truncado por los silbidos del viento.

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Erotismo en el parque Vigeland. Oslo



Por José Manuel Beltrán.

Un parque, construido para albergar la obra escultórica de un artista. La representación del ciclo de la vida, la relación entre la mujer y el hombre, las variadas fases de nuestra existencia; en definitiva, la vida cotidiana a través de la visión de su creador: Gustav Vigeland.

Pocos, muy pocos diría yo, son los que todavía se extrañan, o incluso repudian, al observar las maravillosas estatuas griegas o romanas con sus genitales perfectamente modelados. Torsos desnudos, modelos de Venus que nos muestran la cuasi perfecta creación del cuerpo… esculturas, pinturas, obras de arte en lo que lo erótico es una demostración de lo cotidiano de la vida.

El extenso y popular Parque Vigeland, también llamado Parque de las Estatuas, con una extensión de 32 Ha., se sitúa en el distrito de Majorstua Frogner al oeste de la ciudad. En el diseño de su conjunto, realizado también por el propio escultor, se localizan cinco partes plenamente diferenciadas a lo largo de un pasillo o avenida central de 850 metros de longitud. La Puerta Principal, de Kirkeveien, con un espléndido forjado; el Puente con el parque infantil, donde destaca su barandilla de granito; la Fuente, la meseta del Monolito y la Rueda de la Vida.

El granito, el hierro forjado y el bronce son los elementos empleados para el modelaje de sus más de 200 obras en las que el autor ha representado el origen y el desarrollo de la vida del hombre: el nacimiento, la infancia, la adolescencia, el primer amor, la madurez, los hijos, la familia, la vejez y la muerte. Una de sus obras, “Livshjulet” “La Rueda de la Vida” representa como ninguna esta fusión: formando un círculo se entrelazan cuatro figuras adultas y tres infantiles.

   

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La Pagoda de Shibao. A través del Yangtzé. China.


Por José Manuel Beltrán.

A lo largo del tercer río más largo del mundo, el Yangtzé, se descubren maravillas que, casi por milagro, han sido salvadas de las aguas. La construcción de la Gran Presa de las Tres Gargantas, abocó a la inundación de miles de poblaciones y el traslado de millones de personas. Por suerte, la Pagoda de Shibao sigue erguida y fuertemente amarrada a su colina.

El cielo gris plomizo, propio de la zona, contrasta con el verde oscuro del cauce del gran río. Un pequeño estruendo de lo que podrían ser pequeños cohetes, al más fiel estilo de cualquiera de nuestras fiestas de pueblo, rebotan rítmicamente entre las laderas de las montañas. Sin embargo, un poco más allá de un destartalado y viejo muelle de desembarque, en su parte final, descubrimos el por qué de tal melodía.

El barco atracó en la pequeña localidad de Zhongxian, perteneciente ya a la provincia de Chongqing. Al final del viejo muelle varias mujeres, con un único acompañante de género masculino, quedaban ajenas al paso de los turistas y continuaban golpeando con fuerza la ropa casi sumergida en el agua del río. A nuestra vista, en el interior de China, se nos recordaba lo que siempre ha sido el método más tradicional para lavar la ropa.

Sin quedar ajenos a la escena, y antes de atender a los vendedores que ya se abalanzaban respetuosamente contra nosotros, nos encaminamos a pie hacia nuestro objetivo principal: la Pagoda de Shibao. Una leve cuesta otorgaba autoridad para que se ofreciese

El templo ha quedado casi aislado en el cauce del río, consecuencia de la elevación del nivel de las aguas por mor de la construcción de la Gran Presa. Se puede acceder en barca o, como hicimos nosotros, atravesando un gran puente colgante en el que, a cada paso, notas como se mueven las traviesas. El templo, situado en lo alto de una colina, no es visible todavía. Si cabe, la vista más impresionante es la de su acceso así como la de su estructura. Construido en 1.750 con la dinastía Qing, totalmente de madera roja, sus escaleras de caracol ascienden sus 12 pisos hasta alcanzar los 56 metros de altura. Aún adosado a la pared de la colina, es curioso observar como no se utilizó ni un solo clavo para su anclaje y soporte.

Dos cosas me llamaron la atención: la belleza de su colorida portada y sus ventanales redondos, al estilo de los clásicos “ojos de buey” de los barcos. De hecho, en lo que ya es una única y pequeña escalera con capacidad para una sola persona, acceder a su último piso apareciendo por su ventana circular dicen, según la leyenda, que te otorga la oportunidad de pedir un deseo que será cumplido. Volver a China, que otro deseo podría pedir. 

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Navegando por el Yangtzé. De Yichang a Chongqin. Preparativos.




Tal y como os adelantaba en el anterior artículo, cuando estas líneas vean la luz pública estaremos embarcados en el Sinorama Diamond Cruises en el que, después de varios días visitando Beijing y sus alrededores, nos adentraremos en el increíble gran río de China: el Yangtzé.

Dejamos Beijing, trasladándonos en avión, hasta Wuhan. Después de visitarla nuestro punto de embarque se encuentra en Yichang, recorrido que haremos en autocar. No voy a poder dar ahora más que una somera crónica de lo que generalmente hacemos antes de emprender un viaje: los preparativos. Considero que estos forman una parte importante del mismo, no solo porque el viaje empieza aquí mismo (llámese la ilusión y el sueño a conseguir) sino, también, porque cuanto mejor documentado vaya uno más fácil será involucrarse con los destinos.

En nuestro caso la ruta elegida, que además incorpora un día más de crucero, es la de río arriba: desde Yichang a Chongqin. Así, de esta forma, estaremos más cerca de nuestro próximo destino que no es otro que la impresionante Shanghai.

Aparte de los ejercicios de Tai Chi que nos tienen preparados a primera hora de cada mañana, visitaremos, primero en tierra y luego desde el mar, la Gran Presa de las Tres Gargantas. Es esta la mayor presa del mundo y que en su construcción ha dejado bajo el nivel del agua a 19 ciudades y 322 pueblos que contaban con una población de 2 millones de personas. Atravesaremos la misma por medio de sus impresionantes esclusas para salvar ¡¡¡ 185 metros del altura ¡¡¡.

Evidentemente cuando el nombre que se le da a la presa es el de las Tres Gargantas, es porque el río transcurre por ellas. Nos adentraremos, por este orden, a través de la garganta de Qutang. Efectuaremos un alto para visitar la famosa Pagoda de Shibao, una vez que nos hemos dejado llevar por la corriente del Shen. Más adelante nos esperan dos nuevas gargantas, la de Wu George y, la última, de Xiling. Esperemos que las nubes y la niebla, casi enclaustradas y armonizadas con el paisaje, nos puedan abrir paso a paisajes maravillosos.

Me encuentro totalmente expectante, a la vez que ilusionado, con esta aventura. Me disculpo por no aportar más información pero podéis estar seguros que, a la vuelta, podremos compartir de forma apasionada las experiencias vividas de una forma más real y con fotografías tomadas sobre el terreno. Lo demás os lo dejo a vosotros, ciudadanos viajeros; ¡ahh! recordad, dado que vamos a estar unos días fuera –casi desconectados- siempre podéis visitar el blog de viajes: Parada y Fonda de un viajero o repasar el resto de mis artículos en Pasión por los Cruceros. Para todos vosotros siempre un deseo final: Salud, ciudadanos.

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Sinorama Diamond Cruises. Aventura por el Yangtzé.

Sinorama Diamond Cruises. Aventura por el Yangtzé

El lujo, la sofistificación, la calma de un gran río y la diversión a bordo. El Diamond Cruise, catalogado con 5 estrellas, nos transportará durante unos días para descubrir la belleza de China a través de su gran río: el Yangtzé.





Es esto un pequeño adelanto de lo que esperamos disfrutar dentro de unos días. Tiempo habrá, a la vuelta, de contaros al detalle lo que ahora solo es información, tanto escrita como visual, de la aventura que vamos a emprender a primeros de enero, así como de la nave en la que embarcaremos.


Todo comenzó, hace escasamente 2 meses, por una información recibida desde Travelzoo (página que os recomiendo) donde me llamó la atención una oferta –que de ser cierta- consideraba excelente. Algunos de los que me hayan podido leer saben que soy un apasionado de los cruceros fluviales. ¡Bueno, la verdad es que yo no descarto ningún tipo de viaje!. Cada uno tiene sus características y lo que debemos de hacer, siempre, es acomodarnos para disfrutar a tope de la aventura que queramos realizar.


En este caso tendremos la fortuna, durante cinco días, de disfrutar de un barco catalogado con 5 estrellas: el Sinorama Century Diamond, en un recorrido por el río Yangtzé (China) desde Wuhan hasta Chongquing.


Construido en el 2.008, la nave con un tonelaje de 7.142, tiene una manga de 16,8 metros; 110 metros de longitud y sus 6 cubiertas superan los 22 metros. Como es normal en todos los barcos fluviales, sus 132 cabinas son totalmente exteriores y con balcón. Para atender a los 264 pasajeros cuenta con una tripulación de 138 personas.


Sus camarotes, ninguno menor de 25 m2 al que hay que añadir el balcón, se dividen en 2 suites presidenciales; 14 deluxe suites; 4 junior suites y 112 cabinas deluxe. Cuenta con dos restaurantes, uno panorámico y otro a la carta, elegantes zonas públicas, Lobby Atrium, gimnasio y spa, cubierta del sol, biblioteca, Internet-café, clínica de salud y una denominada amplia sala de observación.


No nos faltarán detalles al estilo de los grandes barcos pero con una mayor intimidad. La copa de bienvenida, la cena de gala del capitán, espectáculos en directo… y todas las excursiones, con guías de habla española, ya incluidas; pero todo esto lo dejo para posteriores artículos. Ahora solo quería mostraros el
barco y, aunque las fotografías ya nos dan una buena muestra, he encontrado este video (además con música) que os dará una imagen mucho más real que la que este torpe escritor pueda describir.


Pu chie ó….. esto es lo que escucho en mi traductor de chino… que en castellano puro y duro es ¡Hasta luego!, eso sí, siempre con salud, ciudadanos viajeros.


El Yukon White Pass. Alaska. (con audio)

¡Gold, gold, gold!, ¡Oro, oro, oro!. El grito corrió como un reguero de pólvora por todo el valle y la estampida en busca de la riqueza no se hizo esperar. En Skagway, comenzaba la leyenda del White Pass y la Yukon Route.


He preparado este archivo de audio para que puedas compartir con la lectura del artículo. Tu decides.



El titular del Seattle Post del 17 de julio de 1.897 por el descubrimiento de oro en el Klondine no hacía más que confirmar la predicción realizada por el fundador de Skagway, el capitán William Moore. Cientos de miles de hombres y mujeres llegaron a la localidad dispuestos a abrirse paso a través de la ruta de Chilkoot, la más dura y agreste y dominada por los indios nativos.


Al igual que la Torre Eiffel, el Canal de Panamá o la Estatua de la Libertad, la Ruta del White Pass & Yukon ha sido declarada Monumento Histórico Internacional de la Ingeniería Civil. Es este un reconocimiento en base a los innumerables obstáculos que hubo que salvar y a la peligrosidad en su construcción, aunado con una climatología extrema. Yo desde aquí me sumo a ese bien ganado reconocimiento. No fue hasta que hicimos el recorrido, en uno de sus viejos pero bien cuidados vagones, cuando tomas verdadera conciencia de lo allí realizado. Lo mismo te puede ocurrir a ti al leer estas líneas así que, cuanto antes puedas, debes comprobarlo por ti mismo.


Como ya os relatábamos en el anterior artículo de Skagway, llegamos aquí como escala de nuestro crucero por Alaska, a bordo del Star de NCL. Desde hacía tiempo, en lo que suele ser habitual en nuestra programación de viaje, la ruta del White Pass se había marcado en rojo en nuestra agenda. ¡Esto no podemos perderlo!. Sacamos nuestros billetes en M&M Tours, esquina de Spring St. con la 2nd. Av. (236$ de 2.011) y decidimos que la vuelta la haríamos en el bus por lo que fue la pionera y peligrosa ruta del Chilkoot Pass. De esta forma tendríamos dos perspectivas diferentes del valle. Sea cual fuere la ruta, es obligatorio llevar los pasaportes porque en el recorrido saldremos de EEUU, entraremos en Canadá y volveremos a entrar en EEUU.


Aún cuando en la actualidad los trenes son arrastrados por locomotoras diesel, la vieja máquina de vapor, la #73, todavía cumple su función al igual que la famosa #69. Ascender desde el nivel del mar, en Skagway, hasta los casi 3.000 metros de altitud en unos pocos 34 kilómetros de recorrido; sortear unas cerradas curvas y pendientes de casi el 4% y viajar todavía en los originales vagones de 1.900, cada uno de ellos con los nombres de los ríos y lagos que divisaremos, es un homenaje a Samuel Graves, John Hislop, EC Hawkins y Michael J. Heney, que construyeron y financiaron la obra así como a los 35.000 trabajadores que la llevaron a cabo, en tan solo 26 meses, y en condiciones climatológicas extremas. Una prueba de ello la tenemos en el muelle de Skagway, donde podemos apreciar la máquina quitanieves Rotary #1, construida en 1.898 con 12 enormes aspas, y que todavía sigue operativa.


Es verano (junio de 2.011); el tranquilo ascenso nos da paso a una preciosa y variada vegetación, y al discurrir de un agua cristalina por las cascadas del río. Se pueden todavía apreciar las montañas nevadas lo que te hace pensar cuan duro fue aquello. Antes de atravesar el segundo de los túneles horado en la roca, aún cuando todavía podemos divisar paisajes nevados, la preciosa y variada vegetación junto a las cascadas del río va desapareciendo. Estamos cerca de la cumbre del White Pass y, aunque hoy en día el trazado se ha variado ligeramente, podemos observar otra de las maravillas de ingeniería: el puente voladizo de acero que se levanta 65 metros sobre el cañón denominado Dead Horse Gulch y que, en 1.901, era el más alto del mundo.


La orografía rocosa se mezcla con numerosos pequeños lagos de color esmeralda. Los glaciares todavía son visibles en las montañas. La llegada al Lago Bennett, ya en el territorio del Yukon en la British Columbia canadiense, es admirable. Hemos disfrutado de un recorrido apasionante que nunca jamás desaparecerá de nuestras retinas. La música que estás escuchando, la voz ronca y profunda de Lee Marvin, es la pieza más importante de una extraordinaria película: La leyenda de la ciudad sin nombre. Espero que con ella y con estas líneas te haya podido transportar durante un momento a este mágico recorrido; si no ha sido así, que sepas que yo siempre te desearé salud, ciudadano viajero.

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Skagway, el jardín de Alaska. 
      

Dover y Canterbury. Cuna del anglicanismo

Una vez atracados en Dover, y según la climatología, debes elegir que excursiones hacer. Pero ¡cuidado!, sería imperdonable no visitar Canterbury, llena de historia y cuna del anglicanismo.


En el condado de Kent, a tan solo una hora escasa en tren desde Londres o, como nosotros hicimos, a veinte minutos en coche desde el puerto de Dover, en pleno corazón del centro histórico de la ciudad de Canterbury se erige su impresionante y bella catedral.



No se trata de transcribir aquí la vasta historia del templo aunque, como es natural, es imprescindible dar unas pequeñas pinceladas. Aún cuando su origen se remonta al siglo VI, cuando el misionero Agustín desembarca en Canterbury para iniciar la conversión de los anglo-sajones en lo que vino a ser una simple abadía. No es hasta 400 años después, en 1.070, cuando empieza a ser reconstruida como catedral por el arzobispo Lanfranco, designado por el duque Guillermo. Posteriormente se han producido incendios, reconstrucciones y ampliaciones hasta lo que hoy es el inmenso templo, sede del arzobispado primado de Inglaterra, cuna de la historia de Inglaterra y el más importante centro de peregrinación cristiana de la isla y, por supuesto, Patrimonio de la Humanidad.



Como enuncié al principio, nuestra rápida e interesante visita se inició nada más desembarcar en el puerto de Dover, escala del crucero que desde Málaga nos encaminaba hasta Kiel, con el MSC Orchestra. Nada de excursión con el grupo del barco; junto con nuestros acompañantes de cena, es decir 4 personas, contratamos los servicios de un taxi por 40 GBP para que nos llevase a Canterbury, esperase durante 2 horas; nos trasladase al Castillo de Dover para su visita y, finalmente, nos dejase en la propia localidad: Dover. Siento decir que la visión de los acantilados blancos la tuvimos desde el barco. Pero es que, llegados a los destinos, hay que elegir y máxime cuando el día estaba nublado.



El acceso al espectacular recinto se realiza a través de la Chris Church Gate, que da paso a los bien cuidados jardines exteriores. Allí, tras el paso previo por taquilla que mejor consultáis aquí el acceso a la nave principal lo hacemos por la puerta sudoeste, que data de 1.422.



La nave es grandiosa. En su parte central y subiendo unos escalones nos encaminamos al coro, así como a la Trinity Chapel. Aparte de la belleza de sus vidrieras, otro de los puntos destacables es el sepulcro de San Tomás Becket. Arzobispo de la Catedral, fue asesinado en el mismo templo en 1.170 por los seguidores de Henry II, que intentaba obtener el control y poder que ostentaba la iglesia anglicana.



El Martirio, el Claustro, la Sala Capitular, el Coro románico de 1,184 y desde aquí, mirando hacia el cielo, la policromía del rosetón de la bóveda Bell Harry. La Capilla de la Trinidad (Trinity Chapel) y, por supuesto, un lugar especial en donde no está permitido, no solo sacar fotos, sino tampoco hablar: su Cripta, la parte más antigua de la Catedral.



Con la misma fascinación con que leemos la descripción que realiza Ken Follet en su ya famosa obra “Los Pilares de la Tierra” nos quedaremos nosotros al poder observar la evolución de la catedral desde un estilo normando, cuyo mayor ejemplo es su torre central de 91 metros de altura, al gótico anglicano que se produce a partir de 1.174, fecha en la que ocurre uno de sus incendios.



Hubiésemos cubierto más tiempo en nuestra parada a este bello edificio. Quedaba recorrer un poco las calles medievales de Canterbury para, de nuevo, retomar nuestro taxi en el lugar acordado y desplazarnos al Castillo de Dover, pero eso será tema de un nuevo artículo. De momento, y recomendando con sumo interés esta visita, os deseamos como siempre: Salud, ciudadanos viajeros.

Ver artículo original en Parada y Fonda de un viajero.  

Skagway, el jardín de Alaska.

“El lugar donde sopla el viento del norte”. Tan preciosa frase no es, ni más ni menos, que el significado generalmente aceptado de “Skagua”, nombre original dado por los nativos Tinglits a una de las ciudades más antiguas de Alaska.




Cuando el impresionante Star, de Norwegian Cruise Line (NCL), atracó en el pequeño puerto de Skagway más de 2000 pasajeros nos preparábamos para el abordaje pacífico, no de otro barco, sino de una localidad que no supera de forma permanente el millar de habitantes. Skagway, una de las ciudades más antiguas de Alaska, era el penúltimo destino de nuestro itinerario del crucero “Glaciares de Alaska” en el extremo norte del Pasaje Interior.

Fue William Moore el primer pionero extranjero establecido, allá por 1.887, y descubridor a la postre de la ruta del White Pass, camino del Klondine. Diez años más tarde su objetivo se cumplió. La llamada del oro descubierto atrajo al lugar a infinidad de aventureros de tal forma que, en octubre de 1.897, lo que era una aglomeración de tiendas de campaña paso a estructurarse como ciudad, con un excelente diseño de calles, tiendas, salones y casas de juego y una población de alrededor de 20.000 personas.


La ciudad se recorre andando, de forma plácida y tranquila. Sus únicas cuatro avenidas perpendiculares al puerto: Alaska st., Main st., State st., Brodway st. y Spring st., son atravesadas por otras 23 calles en el clásico y sencillo organigrama urbanístico americano. De la 1st. Ave. a la 23rd. Ave., se nos mostrarán amplias parcelas de terreno con casas construidas no más allá de dos pisos. En parte de sus avenidas principales es peculiar andar sobre sus aceras, completamente de madera como si todavía estuviésemos en el Oeste americano. Atravesando las vías del famoso White Pass Rail, del que escribiremos en otro artículo, puedes acceder en pocos minutos al Lago Dewey o, en dirección contraria, a la cascada del Lao Icy. Como decía en otro artículo, Alaska es naturaleza en estado vivo.



En Brodway Av., se localizan los más importantes establecimientos; muchos de ellos conservados desde sus orígenes. Las oficinas del White Pass & Yukon Route (1898), Washington Fruit Store (1899), Bowman Barber Shop (1897), Boss Bakery (1897), el Mondamin, el Pacific y el Golden North Hotel (1898) y, sobre todo junto con el Mascot, el famoso primer burdel de Skagway: el Red Onion Saloon. Allí, en su planta baja, solo se servía alcohol por las chicas, aún cuando en el piso superior ofrecían sus mejores favores en habitaciones privadas, previo pago de $5, preferiblemente en oro. Ahora es casi parada turística obligada donde puedes tomarte un “tentenpié”, café, cerveza o licor, servidas por las señoritas con sus típicos vestidos. Puedes subir al primer piso, ¡que no se preocupe tu pareja!, solo harás un pequeño recorrido turístico.


Son muchas los establecimientos donde poder hacer tus compras, aunque si hemos de recomendar mejor lo haríamos en Juneau o en Ketchikan. Sorpresa muy agradable fue el encontrarnos con una joven pareja que, por su forma de hablar, nos resultaba reconocible. ¡Españoles!, Sí, si, ¿y vosotros también, verdad?. Pues nada, a celebrarlo, los únicos cuatro españoles en Skagway no pueden desperdiciar la oportunidad de tomarse una cervecita; y es que…. estamos por todas partes. Después de este paseo compramos los tickets en M&M Tours, en la esquina de Spring St., para el famoso tren que nos condujera por Yukon Route, a través del White Pass, hasta alcanzar el Lago Bennet, ya en Canadá. Pero este será tema de un nuevo artículo, queridos ciudadanos; así que solo me resta, como siempre, desearos SALUD.  
Ver aquí, artículo original en Parada y Fonda de un viajero.
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La Budapest monumental (Parte II)

Grandes avenidas y mansiones señoriales conforman la orilla izquierda del Danubio. Estamos en Pest.

Dejamos Buda, en nuestro anterior artículo, atravesando el que es para mí el más precioso y fotogénico puente de Budapest: el de las Cadenas. Desde su mismo centro, a nuestra izquierda, emerge de las caudalosas aguas del Danubio una isla, la de Margarita, que momentáneamente disecciona al río en dos. Es esta un gran parque natural donde, por supuesto, existe un gran balneario: el Palatinus. Se trata del mayor complejo de piscinas al aire libre, y que gusta visitar mucho, como lugar de recreo, a los aquincenses (así es el gentilicio de los habitantes de Budapest).

Ya en Pest, se hace evidente la diferencia arquitectónica de esta orilla. Edificios con grandes entradas, aprovechados algunos de ellos por importantes firmas hoteleras, a los que el único “pero” que habría que poner es el excesivo descuido en la limpieza de las fachadas. Pero, no nos retrasemos más. Comencemos nuestro recorrido por esta bella ciudad.

Hacia la izquierda, por la misma orilla del Danubio, llegaremos hasta el Parlamento. La monumentalidad la habremos podido apreciar desde el Bastión de los Pescadores, dado que es el edificio más grande del país. De estilo neogótico, este conjunto de edificios que cuenta con un total de 691 salas, fue construido entre 1.884 y 1.904. Tiene una imagen y semejanza al del Parlamento Británico, en Londres, y en sus alrededores se produjeron los inicios de la sublevación húngara contra la presencia soviética. Resaltan de él, a través de sus 268 metros de longitud, su entrada, custodiada por dos enormes leones; la escalera principal, cuyo techo está decorado con alegorías de la historia de Hungría y, por supuesto, su cúpula, cuya altura de 96 metros es la misma que la de la Basílica de San Esteban. Este hecho viene a representar la no supremacía, de uno sobre otro, de los dos grandes poderes: el legislativo y el eclesiástico. Su entrada principal, atravesando una preciosa alfombra roja, nos descubre ya su estilo neogótico. Nos recrearemos en la Sala de la Cúpula y en la de la Antigua Cámara Alta, donde se encuentra la corona de San Esteban. Aunque la visita es gratuita, de ahí las largas colas para entrar, esta será siempre guiada. Hacerla mejor a primera hora y, eso sí, aseguraros que no existe ningún acto oficial pues, en ese caso, no será posible entrar.
La ventaja de un crucero fluvial es que tu barco se encuentra siempre atracado en pleno centro de la ciudad. Así aprovecharás más el tiempo
 
A espaldas del Parlamento, aún cuando no sea uno de los más visitados, se
encuentra el Museo Etnográfico. En el que anteriormente fuera el Ministerio de Justicia, se recoge la cultura tradicional del pueblo húngaro con colecciones de trajes, enseres y muebles. Si es de destacar la monumental arquitectura del edificio, con grandes columnas y estatuas. Una vez dentro, en su entrada principal apreciaremos sus columnas de mármol y estuco flanqueando una preciosa escalera. Los lunes se encuentra cerrado.

 Mira que a mí me gusta pasear pero esta vez, con el único fin de aprovechar el tiempo, es aconsejable tomar el metro; por cierto, de estaciones más bien pequeñas –generalmente para un único vagón- pero muy decoradas. Lo tomaremos en Kossuth tér (línea 2, roja) para, tras solo una parada, enlazar con Déak Ferenc tér (punto neurálgico, pues aquí confluyen las 3 líneas del metro de Budapest). Nuestro destino será Hösök tér, casi al final de la línea 1, amarilla), donde se encuentra una de las plazas más importantes de Budapest: la Plaza de los Héroes. Sus 14 estatuas de bronce, siete a cada lado de dos enormes galerías construidas en forma semicircular, representan a grandes personalidades de la historia de Hungría. El Monumento Milenario, una columna central que alcanza 36 metros de altura, soporta al arcángel Gabriel que, entre sus manos, soporta la Corona Santa y la Cruz Apostólica. El efecto visual es estupendo, aunque eso sí, entre tantas fotos no debemos perder de vista, en ningún momento, a los carteristas y vendedores ambulantes que pululan por la zona.

En la misma plaza, el edificio más representativo de la misma es el Museo de Bellas Artes, uno de los más importantes de Budapest, inaugurado por el Emperador Francisco José I, en 1.906. El pórtico de su fachada, con ocho
columnas, nos recuerda a cualquier tipo de templo griego o romano. En su interior, pinturas de el Greco, Picasso, Rafael, Cézanne y otros. Cierra también los lunes. A tan solo 500 metros de la Plaza de los Héroes, se encuentra uno de los mayores parques de Budapest: el Parque de Municipal de la Ciudad o Parque Városliget. Lo que en su día fue un coto de caza para los nobles se ha convertido en un espacio lúdico, con un gran lago que se hiela en invierno y donde se puede patinar, y en el que se encuentran el zoo, un pequeño parque de atracciones, el castillo de Vajdahunyad y otro famoso balneario, el de Széchenyi. Si tenéis tiempo suficiente, un pequeño paseo por el parque merece la pena.

¿Quieres conocer más de Budapest?.Continúa con el artículo pinchando aquí. 

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